¿Qué libro arruinó para siempre tu capacidad de disfrutar literatura «ligera»?
No tuve un aprendizaje literario lógico o estructurado… Crecí en el campo, donde leía todo lo que llegaba en mis manos, desde revistas y periódicos hasta libros de historia o una novela como Rojo y negro, de Stendhal. No era mucho ni había un orden, así que no tuve, a esa edad, libros infantiles o juveniles básicos en la formación de un joven lector. Ni Salgari ni Verne ni London fueron asiduos. Quizá fueron saltos bruscos, pero de alguna manera me inocularon contra lo «ligero», aunque también de ella debo haber leído.
¿Qué autor/a te gustaría invitar a cenar, solo para llevarle la contraria durante tres horas?
A Jean-Paul Sartre. O a Guillermo Cabrera Infante, aunque no sería para llevarle la contraria (Así en la paz como en la guerra me sigue pareciendo un gran libro de cuentos).
¿Qué libro fingiste haber leído con más convicción?
Tal vez Paradiso de José Lezama Lima o Rayuela de Julio Cortázar. Siguen estando en la lista de mis pendientes.
¿Qué personaje literario matarías tú mismo?
A Roger Chillingworth de La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne. O a Anton Chigurh de No es país para viejos, de Cormac McCanrthy. O a Mersault, de El extranjero de Albert Camus. Aunque uno corre el riesgo de terminar simpatizando con varios de ellos.
¿Qué libro «clásico» consideras un castigo de lectura y aun así lo defiendes en público?
Podría decir La divina comedia, de Dante Alighieri, o Crítica de la razón pura, de Immanuel Kant. Ulises o Finnegans Wake de James Joyce, o La montaña mágica, de Mann. Pero me quedo con El ruido y la furia, de Faulkner. Recomiendo a Faulkner, sobre todo sus cuentos, y valoro la innovación técnica, que fue tan influyente, de El ruido y la furia, pero no pude terminar esta, como dice mi edición, «formidable novela».
¿Cuál es tu placer culpable literario, ese que escondes detrás de una falsa copia de Proust, Kafka o Joyce?
Releer algunas novelas de Gabriel García Márquez.
¿Qué libro tratas como objeto sagrado, pero cuya primera página sigue más virgen que tu Kindle nuevo?
Tengo las obras completas de Severo Sarduy tan vírgenes como cuando las traje de la Universidad de Poitiers en febrero pasado. Es una edición hermosa, anotada y con varios ensayos sobre la obra del camagüeyano, del que solo he leído Gestos en su primera edición de Seix Barrall (1963). Aun está al lado de la cama y no sé cuándo me atreva.
¿Con qué autor intercambiarías vidas, aunque sea solo para tener una beca en la Sorbona?
Con Milan Kundera, que acabó viviendo (y muriendo) en París.
¿Cuál es la librería que más dinero te ha robado con tu consentimiento?
Las librerías cubanas roban poco dinero. Todavía no he salido cargado de libros de ninguna.
¿Qué libros has empezado más de tres veces sin pasar de la página 40?
Pues vuelvo a El ruido y la furia de Faulkner, quizá no más de tres veces, pero se me ha resistido varias (creo que mi relación con Faulkner es mejor a través de sus cuentos). Podría sumar Suave es la noche de Fitzgerald, La tejedora de coronas de Germán Espinosa y Al faro, de Virginia Woolf (aunque no recuerdo si la terminé o no).
¿Qué frase en latín usas para sonar profundo, aunque ni sepas bien qué significa?
Finis coronat opus. La leí de niño en la última página de un diccionario y no la he olvidado.
¿A qué personaje literario querrías como terapeuta, sabiendo que te arruinaría emocionalmente?
Al comisario Mandrake, memorable personaje del brasileño Rubem Fonseca. Aunque no creo que Mandrake confíe en los terapeutas. O en otra cuerda, al sacerdote Jozef Suryn, protagonista de Madre Juana de los Ángeles, novela del polaco Jarolaw Iwaszkiewicz.
¿Cuál es la edición más absurda que compraste solo por estética?
He comprado algún que otro libro nuevo para suplir viejas ediciones, pero no por estética.
¿Qué género literario finges despreciar porque tus amigos intelectuales lo hacen?
Leo prácticamente de todo, pero sin pensar en despreciarlo quizá lo que menos leo es teatro.
¿Por cuál autor contemporáneo finges desinterés, pero desearías secretamente haber escrito sus libros?
Podría ser Murakami, por ejemplo. Aunque no lo he leído.
¿Cuántos libros tienes pendientes de leer y cuántos sigues comprando al mes?
Tengo los libros que no podré leer en varios años. Quizá algunos cientos pendientes. Pero sigo comprando, aceptando los regalados… No hay manera de escapar de ello.
¿Qué escena literaria te hizo cerrar el libro y mirar al techo como si hubieras vivido algo?
La encontraría en La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa; en Esperando a los bárbaros o Vida y época de Michael K de J. M. Coetzee; en El maestro y Margarita de Bulgákov… O en historias de Conrad, Mann, Piglia, William Styron, Calvino, Navokov…
¿Qué libro regalarías solo para poner a prueba si alguien es digno de ti?
El gatopardo, de Giuseppe Tomasi de Lampedusa. Y lo regalaría con la película de Visconti.
¿Cuál es el crimen literario más atroz? ¿Doblar las páginas, subrayar los libros, o no leer?
Soy un subrayador de libros, pero nunca doblaría las páginas. Aunque no leer es más atroz.
¿Lees la solapa del autor antes de empezar un libro, o prefieres arruinarte la experiencia después?
Comúnmente conozco los autores que leo, sé quienes son. No me arriesgo mucho, porque hay tanto por leer y cuando compro libros voy por títulos o autores específicos.
¿Qué biblioteca ficticia mereces según tu nivel de neurosis literaria?
Creo que todos hemos soñado alguna vez con caminar por la biblioteca medieval de El nombre de la rosa, de Eco. Y, aunque no ficticia, desandar los pasillos de la del propio Eco.
¿Has robado un libro alguna vez? ¿Cuál(es)?
Sí, no soporto que los libros se empolven sin leer leídos y menos si me interesan. Verlos así me obliga a socorrerlos. Pienso ahora en Bajo el signo de Saturno, de Susan Sontag; Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino; Las peras del olmo, de Octavio Paz… Y algunos más de poesía.
¿Cuál es tu mayor logro como lector: sobrevivir a Ulises o terminar El Quijote?
No he leído a ninguno de los dos. Pero podría ser Ferdydurke de Witold Gombrowicz.
¿Qué libro te habría gustado escribir solo para poder firmarlo y presumirlo?
El maestro y Margarita, que Bulgákov no pudo terminar ni presumir.
¿A qué edad te diste cuenta de que leer no te hacía mejor persona, solo más insoportable?
Probablemente en la universidad o en los años posteriores, donde encontré a otros insoportables.
¿Qué personaje secundario merecía más protagonismo que el principal?
Behemot en El maestro y Margarita. Es un gato demoníaco, sarcástico, gigante, que habla y de vez en cuando se roba el show e incluso las portadas de alguna edición de la novela.
¿Cuántos marcapáginas posees, y cuántos usas realmente (más allá del ticket de lotería que, por supuesto, no ganaste)?
Muchos y casi siempre uso los mismos.
¿Qué autor te parece brillante, pero preferirías no tener cerca en una cena?
Jorge Luis Borges, Octavio Paz o José Saramago. Hay cercanías desconcertantes.
¿Qué frase usas para justificar que no terminas los libros que empiezas?
No suelen ser muchos los libros que no termino. Diría que no me atrapó o que no era el momento.
Si tu vida fuera un libro, ¿en qué estante de la librería la encontraríamos: «drama innecesario», «ficción pretenciosa», o «ensayo sobre la decepción»?
Novela de aprendizaje o de formación. O como dirían los alemanes, una bildungsroman.




