La hoguera como crítica literaria
La quema de libros como ritual identitario, gesto censor y parodia involuntaria de la crítica cultural.
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El Premio Aena ha provocado la súbita aparición de expertos en galardones literarios.
La literatura cubana queda reducida a un gracioso trámite de aduana digital.
Un científico en la Antártida ataca a su colega por revelar finales de libros, elevando el spoiler a tragedia dostoievskiana.
Paradoja literaria: solo pocos viven de escribir, pero cualquiera publica, en un absurdo encantador.
La polémica en torno a Guerriero y Netflix reabre el dilema de a quién pertenece una historia: a quien la vive, a quien la escribe o a quienes la difunden.
La mediocridad institucional y la falta de riesgo literario en la elección del Premio Cervantes, que simboliza la domesticación cultural del galardón.
El feminismo apocalíptico como producto simbólico y de mercado.
Si el siglo XX creyó en el genio solitario, el XXI prefiere al autor mediático, y el Planeta es fiel reflejo de ello.