La bolsa de huesos (1896) se inscribe en el núcleo más singular de la obra narrativa de Eduardo Ladislao Holmberg (1852-1937), figura clave de la literatura argentina de fines del siglo XIX y uno de los primeros escritores latinoamericanos en articular de manera sostenida el relato policial con lo fantástico y la especulación científica. Médico y naturalista, Holmberg traslada a la ficción procedimientos propios del saber científico de su tiempo, no para afirmarlos como verdades cerradas, sino para someterlos a prueba dentro de una estructura narrativa que se organiza como una auténtica novela-enigma.
El relato adopta la forma de una primera persona a cargo de un médico que, tras regresar a Buenos Aires, recibe una bolsa con restos óseos humanos. El examen minucioso del esqueleto revela una anomalía precisa —la ausencia de una costilla— que reaparece en otro conjunto óseo estudiado por un colega. A partir de esa reiteración inquietante, se pone en marcha una investigación basada en observaciones anatómicas, hipótesis comparativas y desplazamientos por distintos ámbitos urbanos. El desarrollo responde a una lógica de pesquisa racional, pero se aparta del policial institucional: no hay policías ni tribunales, sino una indagación privada sostenida por el método científico y la curiosidad intelectual. La resolución, que involucra una figura femenina criminal y travestida, introduce una zona de perturbación que desestabiliza tanto el orden moral como la confianza plena en la ciencia.
Los personajes están delineados con una economía funcional que refuerza el carácter experimental del relato. El narrador concentra la mirada analítica y reflexiva; el frenólogo que lo acompaña —representante de un saber hoy desacreditado, pero históricamente verosímil— amplía el campo de interpretación del enigma; la figura de la asesina, lejos de operar como simple efecto sensacionalista, condensa tensiones sociales ligadas al cuerpo, la identidad y la transgresión de normas. Más que un desarrollo psicológico moderno, Holmberg propone personajes que actúan como nodos de ideas y conflictos, integrados al dispositivo narrativo de la investigación.
El estilo de La bolsa de huesos se caracteriza por una prosa clara y contenida, donde la exposición razonada y la descripción técnica se alternan con momentos de inquietud progresiva. El relato avanza con aparente seguridad lógica, pero esa misma lógica va revelando sus fisuras. En este sentido, la novela se distancia del naturalismo dominante y se aproxima a una forma temprana de fantástico intelectual: lo extraño no proviene de lo sobrenatural, sino de los límites internos del conocimiento científico cuando intenta abarcar la complejidad de lo humano.
Publicada en un contexto marcado por la consolidación de las ciencias médicas y forenses en la Argentina de fin de siglo, la novela dialoga de manera crítica con el optimismo positivista de su época. Holmberg exhibe los instrumentos del saber moderno —clasificación, observación, deducción—, pero también deja en evidencia sus puntos ciegos. Tal como señala Cristina Macía en el prólogo a ediciones contemporáneas de la obra, La bolsa de huesos no propone una celebración ingenua de la ciencia, sino una exploración narrativa de sus alcances y de sus zonas de incertidumbre.
En relación con otras nouvelles policiales del autor, como Nelly (1896), la novela comparte una misma operación estética: la hibridación entre relato de investigación y cuestionamiento de la evidencia. Mientras Nelly enfatiza la fragilidad del testimonio y la ambigüedad moral, La bolsa de huesos desplaza el eje hacia el cuerpo y la ciencia como escenarios del enigma. Leídas en conjunto, estas narraciones configuran un momento fundacional del policial argentino, todavía ajeno a fórmulas estables y abierto a la experimentación formal.
La relevancia de Holmberg como narrador a fines del siglo XIX reside en esa condición pionera. Su obra anticipa líneas que serán retomadas, ya en otro contexto histórico y estético, por autores como Leopoldo Lugones, en cuyos relatos la ciencia se vuelve fuente de inquietud, y por Jorge Luis Borges, que llevará más lejos la idea de una investigación racional destinada al error o a la paradoja. Sin necesidad de establecer filiaciones directas, La bolsa de huesos puede reconocerse como un antecedente decisivo de una tradición latinoamericana donde el policial y lo fantástico funcionan como herramientas para pensar los límites del conocimiento y de la razón moderna.
La bolsa de huesos
L. Holmberg
Libros de la ballena, España, 2021




